Congo (RDC)

Congo (RDC)

Desde el viaje de descubrimiento de Sir Stanley financiado “privadamente” por el rey belga Leopold II, la historia del Congo, el segundo país más grande de África, está marcada por la desgraciada  intervención externa, la explotación desmesorada y todas las facetas crónicas del mal mando de gobierno (Bad Governance). Las profundas heridas de la larga Guerra Civil (1996-2003) con la directa intervención de poderes políticos todavía no van a carrarse pese a la presencia actual de tropas de las Naciones Unidas y de organizaciones internacionales de ayuda. Violaciones y, en consecuencia, muchas veces enfermedades sexuales mortales son componentes de la guerra de baja intensidad y del terror contra la población civil. La horrenda violencia diaria es atribuible, además de a eso, también a una cultura preguerrera enemiga de la mujer.

Causas del conflicto como la escasez del terreno, la represión de la crueldad pasada, la corrupción del poder político y el hambre internacional después de las, en parte, únicas riquezas naturales del país (por ej. coltán) más bien se acentúan, en vez de debilitarse.

Más allá de la mera tragedia simbólica – en el rostro mismo de la magnitud del sufrimiento humano – es también la circunstancia de que la única población regional del gorila de montaña (gorila beringei beringei) esté en riesgo de extinción.

La rueda de la historia no se deja girar hacia atrás, al mismo tiempo que la sociedad estatal tiene que tener conocimiento, desde el fin del orden mundial bipolar, de que estados multiétnicos casados por obligación muchas veces no tienen una existencia duradera. La descomposición amenazante de constructos estatales no orgánicamente grandes evocan, sin embargo, reflejos, sobre todo en los otros estados que tienen constelaciones comparables y que temen efectos de imitación. Esto tiene como consecuencia el que nuevos estados no sean reconocidos internacionalmente o que sólo lo sean de manera irresoluta. A la intervención activa y directa externa le sigue la sutil y pasiva actitud de rechazo del presente. Una parcial o extensa secesión  pasiva y pacífica de regiones no tiene que alzarse, en el caso del Congo (como también de otros estados africanos) ni a priori como opción marginal ni para receta de patente de Nation Building (en tanto que lo último es realmente razonable en ciertos contextos africanos).

Sobre la tabla de dibujo

  • ANTHILLS formula preguntas en el estudio TRIBUTE TO LUMUMBA, las cuales en primera línea los mismos congoneses tienen que responder, e intenta deducir a través de ello un modelo social para el ámbito centroafricano. Obviamente la correcta biodegradación y el procesamiento de materias primas, esto es, la creación local de valor, tienen que jugar un rol central en un modelo tal. Desde un enfoque de desarrollo interdependiente, pero también independiente, la sociedad estatal internacional tendría que ser convencida para prevenir una actitud obstructiva y además y acrecentar un apoyo internacional directo para el Congo. El enfoque, por tanto, parte del hecho de que los grupos del pueblo congoneses no se pueden por ahora “jalar los propios pelos desde el pantano”.
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